“El islam ha sido asaltado por una ideología fanática y totalitaria”: Marcos Aguinis

14/Ene/2015

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“El islam ha sido asaltado por una ideología fanática y totalitaria”: Marcos Aguinis

El escritor argentino
Marcos Aguinis se refirió a los recientes atentados en Francia y al
“totalitarismo islamista” en general en una entrevista con Marcelo Longobardi
en su programa “Cada mañana”, de Radio Mitre:
“Estoy preocupado,
consternado, afligido y también diría dolido por la dificultad que tiene la
comunidad humana para aprender de su propia historia, una historia que no es
tan lejana”.
Por supuesto que mucha
gente no ha vivido el nazismo, pero en esa época también se decía “pero”.
Después de la Primera
Guerra Mundial se tomaron medidas muy discriminatorias y equivocadas contra
Alemania, pero eso no justificaba la monstruosidad que fue el nazismo.
Y también hubo un
dirigente que pensaba que la única forma de resolver el nazismo era haciendo
concesiones, tranquilizándolo: ‘Pobrecitos, los nazis representan a un pueblo
alemán maltratado y humillado después de la Primera Guerra Mundial; hay que
darles un poquito de lo que piden y la cosa va a ir bien”.
Entonces, (el primer
ministro británico, Neville) Chamberlain le dio todo lo que pedía (el dictador
nazi, Adolf) Hitler y volvió haciendo la V de la victoria y diciendo: ‘He
conseguido una paz por cien años’; por supuesto, ni seis meses duró.
Esto la gente lo olvida
de una manera espantosa porque ignora lo que está ocurriendo y lo concede al
contexto, como ocurrió aquí, algo que es realmente grave.
Todos los crímenes tienen
un contexto y todo criminal tiene un contexto: fue abusado, mal criado, mal
entrenado o tiene alguna alteración cerebral, lo cual no es su culpa, pero ello
no significa que la sociedad deje de manejarse con leyes que aseguren la
fraternidad, la justicia y la vida.
El islam ha sido asaltado
por una ideología fanática totalitaria en el año 1928, cuando se fundó la
Hermanad Musulmana (en Egipto).
A partir de ese momento
se divide la religión islámica del islam, que como toda religión tiene aspectos
sublimes y otros no tanto.
El cristianismo ha tenido
la Inquisición y en el Antiguo Testamento hay aspectos horrendos.
El islam también tiene
aspectos horrendos, pero junto con eso hay aspectos sublimes; por ejemplo, cada
una de las suras (capítulos) del Corán empieza con ‘En nombre de Alá,
misericordioso y clemente…”.
Entonces hay que aplicar
la clemencia y la misericordia, pero entrar a una escuela de Pakistán y
asesinar a decenas de niños no habla de clemencia ni de misericordia, habla de
atrocidad y de la fascinación que produce el cometer un crimen.
Las víctimas son todas
las que están bajo la bota implacable de este totalitarismo, y en primer lugar
hay miles de millones de musulmanes que están sometidos a una tiranía y un
terror que les impide crecer, pensar y expresarse libremente.
No olviden la cantidad de
mujeres musulmanas que son obligadas a cubrirse el rostro como si fuera la
expresión de un monstruo, o las miles de niñas abusadas a partir de los 6 años
porque existe la leyenda de que Mahoma se prendió de una pequeña de esa edad
llamada Aisha.
Estas cosas no podemos
dejar de repudiarlas, pero al mismo tiempo tenemos que ayudar a los buenos
musulmanes, a los simples creyentes que se basan en las partes positivas.
Hay gente muy ignorante
que no sabe lo que es la Hermandad Musulmana, ni conoce sus textos, ni la Carta
Fundacional de (la organización terrorista palestina) Hamas, que eriza los
pelos: declara la guerra al mundo e insiste con que prefieren la muerte a la
vida y que todo asesino que grita el nombre de Alá al matar se convierte en un
mártir y merece ser recordado con veneración.
Todo esto es muy grave y
para combatirlo no alcanza con tirar unas cuantas bombas, tiene que haber un
acuerdo mundial por el cual los países que están financiando a los movimientos
terroristas pongan las cartas sobre la mesa.
Qatar es una de sus
grandes fuentes financieras y la gente viaja y se divierte en esa especie de
Disneyworld de Medio Oriente que han armado allá gracias al petróleo que, por
supuesto, consume Occidente.
Ello tiene que
enfrentarse de una forma clara y con firmeza, y todos aquellos que lo niegan y
tratan de aminorar hablando de contextos o usando la palabra ‘pero’ deben ser
descalificados como Chamberlain y considerados traidores a la civilización, la
paz, la hermandad y el progreso.
Esos son los verdaderos
reaccionarios de nuestro tiempo.
Los regímenes
totalitarios se han caracterizado por “zoologizar” al enemigo: los nazis les
decían “ratas” y “cucarachas” a los judíos; quitarles la condición humana hacía
más fácil y aceptable el matarlos.
Tenemos que levantarnos
con furia contra todo esto y contestar sin temor porque una de las
características del terrorismo es que precisamente usa el terror y el miedo
para enmudecer al opositor o al que piensa de otra forma.
Chamberlain tenía miedo y
por eso cayó de rodillas ante Hitler; su sucesor, Winston Churchill, no, a
pesar de sentir que todavía estaba débil desde el punto de vista de la defensa
de Gran Bretaña, y entonces dijo: “Con lágrimas y sangre combatiremos al
enemigo”, y así fue…
El otro día escuché una
frase, que no es del todo exacta, pero ilustra bastante: “Nuestros abuelos
lucharon contra el totalitarismo nazi, nuestros padres lucharon contra el
totalitarismo comunista y a nosotros ahora nos toca luchar contra el
totalitarismo islamista”.
Son
totalitarismos y con ellos no hay forma de conseguir la paz o algún arreglo
porque lo conciben como que se quedan con el cien por ciento y lo que queda es
para el resto”.